El Kennel Club del Reino Unido es el responsable de
conservar el pedigrí en las razas de perros del país. Para ello organizan los conocidos
concursos caninos donde escogen al perro que mejor cumpla sus requisitos de "raza" y esto le otorga prestigio tanto al animal como al dueño. Obviamente, son esos ganadores los más cotizados como procreadores, como los perpetuadores más puros de la raza.
Hasta aquí todo suena más o menos normal, aunque en mi opinión un poco Nazi. Ahora bien, el documental trataba de exponer los problemas que el pedigrí, y en especial el Kennel Club inglés, sigue perpetuando en todas las razas caninas. Sólo para empezar, el Kennel Club exige a las razas un aspecto que nada se corresponde con el de los inicios de la clase media victoriana. Por ejemplo, lo que ellos consideran una perpetuación del
Doguillo, no tiene nada que ver con el "original":
- Se les exige un hocico corto y por tanto achaplado que comprime los tejidos blandos del fondo de la garganta y les puede provocar ahogo.
Deben tener la cola lo más enroscada posible, que sólo se consigue con vértebras de forma triangular y no de ladrillo. Esto les provoca una deformidad en la columna, que termina pareciéndose a una "S".
Esos son sólo dos de los muchos rasgos que se les exige a los Doguillos
para que el Kennel los considere buenos especímenes, pero curiosamente tales rasgos van en contra de la salud del propio animal. Son rasgos que no se perpetuarían por selección natural.
Otro caso que también me llamó la atención fue el del
Crestado Rodesiano, que, en su versión pedigrí se caracteriza por tener una cresta en el lomo y los
cachorros que nacen sin ella (nada más y nada menos que entre un 20% y un 30%) son
sacrificados. La ironía es que la cresta les provoca todo tipo de enfermedades como espina bífida y es el perfecto conductor de bacterias que les ocasionan dolorosas infecciones internas. La conclusión es que se está promoviendo el sacrificio del especimen sano, favoreciendo así al que ellos consideran "bonito".

Por último, otro problema que el Kennel Club inglés sigue perpetuando es la debilidad imnulógica entre sus perros por el
alto nivel de endogamia. En Suecia, el Kennel ha prohibido la reproducción padres-hijos, hermanos-hermanas, pero en el Reino Unido no hay ningún tipo de regulación. Además, esto permite la perpetuación de enfermedades (que no afectan al físico y por tanto no les importan) pero que son altamente dolorosas para el animal. Por ejemplo, los
Cavalier King Charles Spaniel del Reino Unido tienen muchas posibilidades de sufrir
siringomielia, un desorden de la médula espinal que obliga a sacrificar al Cavalier a edades tan tempranas como los cinco años.
Todos estos problemas están más que probados genéticamente por expertos que recalcan el daño sufrido por los animales, el sacrificio de su salud en favor de su aspecto físico y el hecho de que los perros comunes, sin pedigrí tienen una mayor resistencia. Pero todos aquellos relacionados con el Kennel Club (y esto incluye algún que otro presidente de la sociedad de veterinarios) lo niegan todo. Incluso son tan osados como para afirmar que ni genetistas ni biólogos saben más que ellos sobre la cría y el bienestar de perros. Increíble pero cierto.
Creo que se debería luchar en contra de estas asociaciones que minan el bienestar de los perros para crear simples peluches que aumentan la autoestima de sus dueños. Incluso los someten a operaciones de cirugía estética, como el ganador de 2003: un Pekinés que tuvo que ponerse sobre una bolsa de hielo para sacarse la foto junto al trofeo porque entre el pelo y las patas tan cortas podía recalentarse hasta morir. Eso sí, era una preciosa bola de pelo canela con dos ojos.